El lugar era hermoso, era un
complejo de habitaciones y salas donde tienen clases, una sala de música llena
de instrumentos y sillones, una sala de juegos, donde tienen mesa de pool,
metegol y ping pong, un comedor enorme para albergar a 100 chicos maso menos. Y
una carpa estilo beduino donde tienen charlas grupales. La carpa era hermosa,
tenía un sol en el techo que dejaba entrar al sol y daba mucha sensación de
paz, lleno de alfombras y sillones de colores. En ese lugar vimos un video
sobre el lugar mostrando todos los espacios que tiene y como surgió el lugar.
Después hablo el director del lugar que es el esposo de la fundadora.
El tipo hablo sobre que hacían
los chicos ahí y como él se fue comprometiendo más y más hasta llegar a ser el
director de la fundación. Contó que el tenia una cadena de gimnasios en Israel
con tres socios mas, o sea que le iba muy bien. Un día fue a ver que era ese
lugar que le habían contado algunas personas y le encanto. Entonces empezó a
donar plata, mucha cantidad hasta que decidió dejar toda su empresa para poder
dedicarse a lo que realmente lo llenaba como persona y no por la plata.
Al final de la charla, nos
tomamos un cafecito ya que había una maquina de agua caliente y café
instantáneo para que nos preparemos. Y al terminar el café nos fuimos al micro
para ir a nitzana, un lugar fronterizo con Egipto. El lugar era medio desierto
pero ellos lograron plantar muchos arboles y crear una auto suficiencia para
mantenerse solos. Tienen agua potable generada por ellos, energía generada por
ellos y producción de vino para vender. Es muy loco que, en el medio del
desierto, puedan instalarse y poder vivir sin problemas.
Cuando llegamos nos llevaron a
una sala donde hablo un representante del lugar y atrás de el había una vista
hermosa por unos ventanales que se podía ver directo la frontera con Egipto. Y
cuando termino de hablar una rakaz (coordinadora) nos dijo que el día
siguiente, que íbamos a ir a sderot, no íbamos a poder ir por que el ejercito
los llamo diciendo que estaba prohibido ir para esa zona por que estaban
cayendo misiles de los terroristas.
Sderot es una ciudad que esta muy
cerca de gaza, cuando fui el año pasado, vimos que por todos lados hay bunkers
para protegerse de los ataques terroristas que intentan destruir Israel. Todas
las paradas de colectivos tienen bunkers, y lo que mas me había llamado la
atención fue que en un parque para chicos, con juegos, hay unos bunkers con
forma de serpiente. Si suena la alarma que indica que hay que ir al refugio,
los chicos entran al juego ese y se quedan hasta que pase la alarma. Es una
realidad que no creo que me pueda adaptar.
Cuando salimos del lugar donde
habíamos tenido la charla, fuimos a recorrer el lugar con un chico que tenía la
edad nuestra pero que todavía no estaba en el ejército por que había pedido una
prorroga para hacer un año de voluntariado que se llama shnat sherut.
Fuimos a donde están las maquinas
de luz solar que generan energía para todo el lugar, ahí también había varias
maquinas que sirven parar tomar agua del aire y hacerla potable, como también
unos aparatos que hacían que el agua se caliente y caiga en un bidón para
hacerla potable. Nos dijo que mucha del agua potable que tienen, la sacan del
agua del inodoro, con un proceso largo de potabilización logran hacer agua
tomable de nuestros deshechos.
Es increíble que de la nada
puedan crear cosas para subsistir, como por ejemplo el sistema de riego por
goteo, que por cierto es invento israelí. Por medio de unas mangueras con
agujeros pueden plantar arboles en el medio del desierto y exportar sus frutos.
Uno dijo que es por que tienen mente judía, pero yo creo que es por la cultura
judía, de siempre intentar avanzar, somos un pueblo que se basa en el estudio.
Al terminar fuimos a unos
conteiners donde había muchas
bicicletas, agarramos cascos y salimos de aventura. Como hacia un poco de calor
fui en remera, pero cuando bajo el sol me empecé a cagar de frio. El viaje fue
bastante largo, íbamos por el medio del desierto yendo en caravana, todo lleno
de piedras, subidas y bajadas. En un momento ya no me daban mas las piernas,
varias veces me resbaló la rueda con piedras lisas que había en el camino y me
asuste por que casi me caigo de cara contra las piedras, en el camino también
íbamos haciendo carreras con algunos y otros se iban quedando en el camino.
Por fin llegamos a un bosquecito
en el medio de la nada. Había muchos arboles, no sé que frutos daban pero eran
parte del lugar y nos sentamos a hablar con el madrij, el tenia la misma edad
que nosotros, y solo hablaba hebreo, pero eso no era lo malo. Lo malo fue que
el rosh que venia con nosotros se tuvo que quedar por que una chica no se
sentía bien por la larga bicicleteada. Así que algunos chicos que sabían hebreo
iban traduciendo.
Nos conto que, al estar tan cerca
de Egipto, casi todas las noches, sudaneses cruzan ilegalmente a Israel en
busca de libertad y trabajo. El problema que tienen ellos es que cruzan todo el
desierto a pie y cuando llegan a la frontera tienen que lograr que los
militares egipcios no los descubran por que ellos tienen la orden de matarlos,
al contrario que el ejercito israelí ya que ellos, si los ven, los ayudan a
cruzar y que no los maten los egipcios.
Entonces… cuando pasan la
frontera, y ven luces del lugar, van directo. Ellos van en busca de comida y un
lugar para dormir, y los aceptan muy amablemente, les dan comida y los dejan
dormir una noche. Pero como la ley es estricta en Israel, al día siguiente
tienen que llamar al ejercito para decirles que se lo lleven, no para
devolverlo a Egipto, sino para llevarlo a un centro de absorción, o sea, un
lugar para aprender hebreo y conseguir adaptarse a la sociedad. Muchos cuando
salen del centro, vuelven a este lugar para devolverles el favor con trabajo
voluntario. Ya que si no fuese por Israel, ellos ahora estarían en un gobierno
que los obliga a estar toda su vida en un ejército sanguinario que solo busca
la muerte del otro sin importar quien sea.
Al anochecer, volvimos, y ahí me
morí de frio realmente, casi no tenia fuerzas para seguir por que ya me dolían
mucho las piernas. Solo me hacía seguir el frio que tenia por que al final del
camino había una campera y una bufanda esperándome. Cuando llegamos, me abrigue
y al ratito nos fuimos al micro para ir a cenar.
Tuvimos un viaje corto. El micro
paro en el medio de la nada (todo es en el medio de la nada por que no hay
absolutamente nada en el desierto) bajamos, agarramos muchas maderas y comida,
nos metimos en unas dunas e hicimos tres fogatas para cocinar. Había que
cocinar, yo me hice el sota y no hice nada. Fui pasando por las diferentes fogatas
y nos poníamos a cantar.
Cuando llego la hora de la
comida, me acerque a mi fogata y el madrij con dos roshim se pusieron a servir,
había kus kus con sopa, una comida típica de Israel, después falafel , y para
terminar había salchichas, pero casi nadie las comió por que ya estábamos todos
que explotábamos de tanta comida.
Mientras estuvimos ahí, pasaban
cada diez minutos o menos, 4 aviones del ejercito a velocidad ultra sonido, o sea
que iban a mas de 350 m/s. nos sentíamos muy seguros aunque después de que
pasaban se escuchaba el ruido de los aviones muy fuerte.
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