miércoles, 21 de marzo de 2012

Shabat en el kotel.

En shabat fuimos al kotel caminando, y cuando llegamos nos pusimos a bailar con la gente. Se nos acercó un ortodoxo argentino para invitarnos a cenar con un rabino de Brasil que hablaba español, fuimos de una. Cuando terminamos de hacer tefila fuimos caminando a un barrio al lado de mea sharim, uno de los barrios mas ortodoxos de Israel. En el camino me puse a charlar con el argentino, me dijo que el iba a el templo de moldes, donde yo estuve trabajando hasta fin de enero, nos pusimos a hablar de la gente de ahí y fue muy gracioso que él iba a la ieshiva donde yo trabajaba, el mundo es un pañuelo, y mas si se es judío.

Yo esperaba una súper casa, pero cuando la casa era chica, llena de libros por todos lados, todas las paredes llenas de libros. El rab estaba sentado y era el único que tenia plato de porcelana y cubiertos de plata. La hija y la esposa estaban preparando la mesa mientras el rab hablaba con nosotros. El hombre era un tipo grande, gordo y manos grandes. Una de las cosas que mas me llamo la atención fue que la esposa tenía manos enormes, regordetas, típico de madre que hace jala, de cocinar mucho como idishe mame. Nos sentamos y el rab empezó a hablar, hablamos un rato y después hicimos netilat iadaim, la braja para lavarse las manos, luego amotzi, para la jala y el kidush para el vino. Me gusto ver que apenas hacia la braja y comía o tomaba, le daba inmediatamente a su esposa la mitad. Estuvimos hablando con el rab mucho tiempo y comimos mucho, cuando empezamos a comer había solo jala y cosas para ponerle a la jala, todos nos matamos comiendo eso por que pensamos que había solo eso para comer. Cuando no quedo ningún pan en la mesa. La esposa trajo sopa con shkedei marak, unos cuadraditos amarillos muy ricos. Después de eso trajo pollo y carne, no dábamos mas, pero no podíamos rechazar tanta hospitalidad.

La manera de servir era muy especial, la comida llegaba al rab y él le servía a todos. Dijo que hacia eso por que habram avinu hacia lo mismo con sus invitados, él le servía con gusto a todos. También con la bebida. Pasamos muchas horas comiendo y hablando de por que la gente vive “stam”, es una expresión israelí que no tiene traducción en español pero podría decirse que es como “ya fue” o “no importa”. El rab se refería a que la gente vive por que si y que no hace nada para detenerse y pensar que esta haciendo.

A cierta hora, no me acuerdo cual, se apagó la luz por que en shabat tienen las luces automáticas, y justo íbamos a hacer el birkat hamazon, la bendición después de comer. Así que el rab canto el birkat y nosotros lo acompañábamos con golpes en la mesa y aplausos. Cuando terminamos, salimos todos. El rab salió con nosotros para despedirnos y los chicos ortodoxos que estaban con nosotros nos acompañaron hasta cerca del majon, por que ellos vivian en una ieshiva cerca del majon. De ahí me fui directo a dormir.

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