Al día siguiente fuimos a joma
umigdal, un kibutz con murallas, las murallas las construyeron en un día.
Habían echo la base por partes con madera y en el medio le pusieron piedras
para que resistan los ataques de los árabes. En solo un día hicieron la gran
muralla y levantaron una torre de control donde veían a los demás kibutzim para
comunicarse. Ahí nos disfrazamos de jalutzim, fue muy gracioso por que unos
chicos se pusieron a lavar ropa y otros nos pusimos a mover piedras de un lugar
a otro con herramientas de trabajo antiguas.
Luego de ver la construcción del
kibutz bajamos donde había un lago muy
lindo. Nos habían pedido que llevemos malla y tallón. Así que nos metimos, fue
muy lindo. Al principio me dio cosa porque pensé que estaba muy fría, pero como
vi que todos se tiraban sin problema, me tire de cabeza. Algunos se tiraron
desde una montañita que había del otro lado del lago, pero los cuidadores les
gritaron que no lo hagan más.
Después nos tiramos a tomar sol y
almorzar. En los micros había comida para todos, una bolsita con dos shnitzels
(milanesas) un juguito feo y no me acuerdo que mas.
Cuando terminamos de comer y
estar haciendo nada al pastito, nos fuimos a un campamento que se llama maapilim
que queda en atlit que queda cerca de haifa. Era un lugar al lado del mar, y
era un campo de detención del gobierno británico. En la época que los
británicos tenían dominio sobre palestina, cerca de la independencia,
controlaban las migraciones de judíos, en el camino fueron creando lo que
llamaban “libros blancos”, que limitaban la migración de judíos a una cierta
cantidad por año. Debido a estos decretos, los judíos se veian obligados a ir a
palestina de forma ilegal, en barcos ilegales.
Dentro del lugar había un barco
gigante, entramos y era todo un museo donde iban pasando películas y había
muñecos robóticos que simulaban como viajaban los judíos en ese barco. De una
manera que los asfixiaba, venían con esperanzas de conseguir un lugar en el
mundo y poder realizarse como personas. Pese a sus esperanzas, los británicos
la mayoría de las veces, los interceptaban y hundían los barcos, pero otras
llegaban a tierra y apenas tocaban el piso los llevaban a un centro de
detenidos ya que eran ilegales.
Era gente que venia de la segunda
guerra mundial, con ganas de empezar de nuevo y de dejar todo lo sufrido atrás,
pero cuando llegaban a el centro de detenidos, se encontraban con rejas con
alambres de puas, militares con armas que los custodiaban, galpones para dormir…
pero lo peor de todo era que, una vez que llegaban a este campo, los hacían
darse una ducha para sacarse toda posible enfermedad. Los hacían desvestirse y
poner todas sus pertenencias en una caja que iba a un horno para ser
descontaminado y ellos pasaban por unas duchas y salían por otro lado. Cuando
terminaban, agarraban sus pertenencias y se daban cuenta de que todos los
recuerdos que traían de Europa quedaban destruidos por el horno de
desinfección.
Pero sin embargo esta gente
siguió adelante, los británicos los trataban bien, muy bien. Al fin y al cabo
los ayudaban a aprender el hebreo y después de dos o tres meses de estar ahí
adentro encerrados, los liberaban. Los llevaban a Tel-Aviv y diferentes puntos
para que comiencen una vida nueva. Vi fotos de gente dentro del campo de
detención y se los veía felices, casi abrazando a los militares británicos.
Aunque muchos estaban felices de
estar en el campo de detención, no dejaban de estar presos… entonces hubo un
grupo que organizo un comando para sacar a todos los prisioneros del campo.
Entraron de noche sin hacer ruido y al cabo de unos minutos estaban todos
afuera. Fue un ataque limpio, sin muertes ni disparos.
Al final del paseo por el campo
de detención, nos juntamos por javura para hablar un poco de lo que vimos y
sentimos durante el paseo. Y mientras estábamos hablando, unos chicos de entre
8 y 9 años, que estaban de paseo con su escuela en el lugar. Se juntaron a
hablar algo cerca de nosotros.
De repente vimos que una maestra, agarra un palo
que en la punta tenia un maguen David y lo clava al piso. Todos los chicos se
pararon mirando al gran poste con la estrella y de repente la maestra prende
fuego el maguen David y todos los chicos comenzaron a cantar el hatikva, fue
impresionante esa imagen, no me la puedo borrar de la mente, ver como educan el
sionismo en Israel, de una forma tan vivencial como cantar el himno en un lugar
tan emblemático para la historia de Israel. Los chicos cantaban con fuerza, con
emoción… yo en argentina nunca cante el himno con emoción ni entusiasmo, si
cantaba por que me obligaban a cantar, pero nunca fue algo que sentí que me
identificaba.
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